martes, 4 de marzo de 2014

Trastornos del sueño en la infancia y adolescencia


LAS PARASOMNIAS EN LA INFANCIA

 

¿Qué son las parasomnias?

Frecuentemente, los padres consultan alarmados a su pediatra debido a que han observado en su hijo/a comportamientos anormales durante el sueño (parasomnias). Las más frecuentes durante la infancia son los terrores nocturnos y el sonambulismo, especialmente entre los 4 y 12 años, tendiendo a resolverse espontáneamente durante la adolescencia.

¿Qué rasgos comparten los terrores nocturnos y el sonambulismo?

  • El niño/a, que se ha dormido apaciblemente, sufre el episodio generalmente en el primer tercio de la noche o en la siesta.
  • Tras el episodio el niño/a no recuerda lo ocurrido.
  • No suelen acompañarse de síntomas durante el día (somnolencia, fatiga, irritabilidad, cambios psicológicos o conductuales, etc.).

¿Cómo puedo saber si mi hijo/a tiene terrores nocturnos?

Si observamos las siguientes características:
  • El niño/a se despierta bruscamente con gritos, llanto o sensación de miedo, presentando síntomas como el rubor facial, taquicardia, respiración rápida y superficial, sudoración, dilatación de la pupila y aumento del tono muscular. Aunque está dormido se pone a caminar y/o hablar. En ocasiones puede escaparse la orina.
  • Presenta mirada inexpresiva y no responde si intentamos hablarle. Si intentamos despertarle le cuesta bastante.
  • Está confuso/a y desorientado/a. En ocasiones, incluso llega a autolesionarse.
  • Los terrores nocturnos pueden aparecer espontáneamente o por estímulos (ruido, si intentamos cambiarle la postura, etc.)

¿Cómo saber si presenta sonambulismo?

 
Mientras está dormido, el niño/a inicia una serie de conductas complejas (actúa como si estuviese haciendo algo concreto) que evolucionan hacia la marcha (puede ser desde unos pasos a intentos de huir, pudiendo producirse caídas o lesiones).
 
Suele cesar espontáneamente, volviendo al sueño normal (se acuesta en la cama o en el suelo). Si se le despierta permanece confuso unos minutos.

¿Cómo puedo prevenir que ocurra?

  • Evite la ingesta de líquidos o alimentos antes de dormir.
  • Vaciar la vejiga antes de acostarse.
  • Establezca una rutina de sueño: acostarse a la misma hora, seguir siempre la misma serie de pasos (ponernos el pijama, lavarnos los dientes, leer un cuento, etc), actividad relajante antes de dormir, etc.


  • Evite ruidos cerca de la habitación
  • Adopte medidas de seguridad: cubrir las esquinas o salientes de muebles, dormir en la planta baja, cerrar ventanas, cerrar con llave u otro sistema de seguridad cajones donde guarde cuchillos o tijeras, o bien cambie su ubicación, etc.).
  • Evitar la deprivación del sueño.
  • Instaurar pequeñas siestas diurnas.

¿Qué hacer ante un episodio?

 
  • Tranquilícese, no tienen efectos negativos
  • No le haga preguntas. Procure no despertarlo. Si se autolesiona sujételo para impedirlo pero no le hable ni le despierte.
  • No le comente lo ocurrido al día siguiente, ni muestre preocupación.

¿Cuándo consultar con un profesional experto?

  • Si el niño/a muestra cansancio, somnolencia diurna, irritabilidad, etc.
  • Si los episodios son extremadamente agresivos (causan lesiones) o frecuentes (se dan cada noche o varias noches a la semana, o aparecen varios episodios en una noche).



Verónica Lamadrid
Psicóloga Especialista en Intervención en Dificultades del Aprendizaje

 
Bibliografía

Pin Arboledas G. Parasomnias en la infancia. En: AEPap ed. Curso de Actualización Pediatría 2004.
Madrid: Exlibris Ediciones, 2004: p. 179-189.

J. Iriarte, E. Urrestarazu, M. Alegre, C. Viteri, J. Artieda. Parasomnias: episodios anormales durante el sueño.
REV MED UNIV NAVARRA/VOL 49, Nº 1, 2005, 46-52
 

Imágenes
 
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viernes, 18 de octubre de 2013

ENLACES INTERESANTES


AMPA Ramón Laza


Ampa del C.E.I.P. Ramón Laza
 
                                                      http://amparamonlaza.blogspot.com.es/
                                                 https://www.facebook.com/ampa.ramonlaza.1

Centro Médico Dr. Félix Ortiz Portal



                                                              http://www.ortizportal.es/

jueves, 17 de octubre de 2013

Juego y aprendizaje


RELACIÓN JUEGO Y APRENDIZAJE






En contra de la opinión popular, el juego tiene un importante papel en el desarrollo psicológico de las personas.

El juego, inherente al ser humano, es una actividad placentera, espontánea y voluntaria. Nos permite obtener placer y diversión, produciendo un efecto relajante o activador (según el caso). Además de ser un excelente medio de evasión de la realidad, el juego tiene otras funciones.

Importancia del juego


Las actividades lúdicas permiten al niño/a explorar y descubrir el mundo, así como socializarse. Modelar barro, jugar a las cocinitas, a construir una cabaña, etc. son actividades que sirven de preparación a otras que realizaremos en el futuro. No cabe duda de que las canciones y bailes, el dibujo, los juegos con arena, tierra o plastilina, son el caldo de cultivo de actividades deportivas y artísticas posteriores.





El juego espontáneo fomenta la comunicación, cooperación e integración entre iguales, así como la adquisición progresiva de normas, sentando además las bases de la amistad. Por otro lado, ayuda a la transmisión de los valores socioculturales de nuestro grupo de referencia.

Un adecuado desarrollo psicológico dependerá de las posibilidades de juego existentes durante la infancia. Según la Declaración de los Derechos del Niño (ONU), el niño ha de disfrutar plenamente de juegos y recreaciones. La actividad lúdica influye en el desarrollo psicomotor y emocional (por ejemplo en la tolerancia a la frustración o el reconocimiento de emociones en los demás y regulación de las propias, etc.). El juego condiciona el desarrollo cognitivo ya que permite explorar, crear, inventar e imaginar, favorece la atención, la lógica y el lenguaje.

Por estas razones, el juego tiene un importante valor terapéutico, siendo habitual utilizar actividades lúdicas como herramienta en las sesiones de intervención psicológica y psicopedagógica con niños/as y adolescentes. También es utilizado como recurso en la evaluación.


Evolución del juego

 

Desde los primeros meses, observamos que el bebé inicia conductas por el mero placer que le producen, como sonidos vocales y guturales o coger y soltar objetos, golpear un objeto contra otro, etc. Hacia los dos años aparece el juego simbólico (“hacer como si”). Es el momento en el que el niño/a coge un palo y hace como fuese un avión, representa que toma la sopa o que duerme a su osito, habla por teléfono, etc. imitando a los adultos. Este tipo de actividad nos permite saber cómo se encuentra el niño/a y cómo nos ve a nosotros, ya que actúa imitándonos.


 
 
Hacia los tres años es el momento del juego de movimiento (correr, dar vueltas, brincar, etc.), que facilita aspectos como la coordinación gruesa o el equilibrio. A los cuatro años llega el turno de los juegos que favorecen la coordinación fina (ojo-mano): estrujar, rasgar, cortar y pegar, amasar o dibujar. Estas actividades lúdicas se complementan con otras de la vida cotidiana como la escritura, atarse los botones y cordones, utilizar los cubiertos, etc. Son típicos los juegos de “desorden” o “destrucción” que buscan claramente el placer sensorial y motriz.


En torno a los 5 ó 6 años, cobran importancia los juegos de construcción y las actividades lúdicas con reglas arbitrarias (confusas o cambiantes), que fomentan la capacidad espacial y de planificación.



Entre los 6 y 7 años se desarrollan los juegos relacionados con la vida real, en los que hay varios personajes y que presentan mayor orden y duración, lo que prepara para la cooperación.

Entre los 8 y 11 años aparecen los juegos de reglas, en los que hay unas normas fijas y es necesaria la cooperación entre los jugadores. Progresivamente estos juegos reglados adquieren mayor complejidad hasta llegar a los juegos de adultos.

Cómo elegir un juguete



En ocasiones, el juego se estructura en torno a un juguete. Si queremos ofrecer al niño uno, debemos tener en consideración algunos aspectos:

 
 
  • Edad
  • Preferencias del niño/a
  • Que se acerque a sus intereses
  • Debe respetar las normas de seguridad
  • Posibilidades de uso (conviene que sea un juguete “abierto”, que permita utilizarlo de diversas maneras, fomentando la creatividad)
  • Que favorezca la manipulación y el descubrimiento
  • Que ayude a expresarse y comunicarse
  • Que facilite el contacto con otros niños/as o con adultos
  • Que evite la competitividad y las connotaciones belicistas
 
Verónica Lamadrid
Psicóloga Especialista en Intervención en Dificultades del Aprendizaje

 
 
 
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PREVENCIÓN DEL DETERIORO DE LA MEMORIA (2)


PREVENCIÓN DEL DETERIORO DE LA MEMORIA (2)

Qué son los programas de estimulación cognitiva


Un programa de estimulación está formado por un conjunto de actividades que tienen por objetivo la prevención de trastornos cognitivos (o frenar su evolución si ya existen) a través del entrenamiento de los procesos mentales implicados (memoria, atención, velocidad de procesamiento, etc).
 
 
 
 
Los programas de estimulación cognitiva, diseñados y aplicados por profesionales relacionados con la psicología y el aprendizaje, dotan a los participantes de estrategias que pueden utilizar en la vida cotidiana.
 
Actualmente existen programas de corta, media y larga duración. El número de las sesiones y su duración depende de varios factores (características de los participantes, objetivos planteados, recursos y organización, etc.).
 

Componentes de los programas de estimulación de la memoria:


Relajación

 
Las técnicas de relajación ayudan a que alcancemos un estado favorable para memorizar y recuperar lo aprendido, por lo que facilitan el aprendizaje.

Normalmente se utilizan técnicas basadas en la respiración y relajación muscular (Relajación progresiva de Jacobson, 1938).
 

 

Mnemotécnicas


Las técnicas de memoria son procedimientos que facilitan el adecuado funcionamiento en las distintas fases de procesamiento de la información (registro, retención y recuerdo). Se basan en tareas que impliquen aprender y visualizar la información que debemos recordar de forma organizada y significativa, a través de diversas estrategias (asociación, visualización, organización, etc.).

Procesos cognitivos básicos


Frecuentemente los déficits cognitivos implicados en los trastornos de memoria asociados a la edad se deben a la poca capacidad de atención. Cuando la atención que prestamos a las actividades cotidianas no es suficiente, impide que las realicemos eficazmente.
 
 
 

La dificultad para encontrar palabras no está directamente relacionada con la edad, sino con los procesos de habla y audición. A través de ejercicios de estimulación de la articulación podemos mejorar estas dificultades.

El entrenamiento en procesos como la atención (visual y auditiva) o el lenguaje han demostrado favorecer el recuerdo.

Otros procesos


Los programas de estimulación cognitiva suelen dedicar un tiempo a procesos como la percepción, la orientación espacial y temporal, las funciones ejecutivas (organización y planificación) o el razonamiento. Algunos programas específicos de entrenamiento de la memoria también pueden incluir estos aspectos.


 

Verónica Lamadrid

Psicóloga Especialista en Intervención en Dificultades del Aprendizaje



 
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PREVENCIÓN DEL DETERIORO DE LA MEMORIA (1)

PREVENCIÓN DEL DETERIORO DE LA MEMORIA (1)


Qué es la memoria

La memoria es un proceso mental imprescindible para el aprendizaje, ya que se encarga de codificar, modificar y recuperar los hechos, experiencias, pensamientos, sensaciones, etc. que formamos al percibir la realidad.

Nuestra capacidad de memoria viene modulada por el tipo de información que debemos memorizar y por otros procesos cognitivos, como la percepción, la atención o la motivación. Esto explicaría por qué recordamos unos datos más fácilmente que otros. Por ejemplo, un niño puede acordarse perfectamente de las características de todos los monstruos de su colección de cromos (nombre, origen, poderes, etc.) y tener dificultades para aprenderse las tablas de multiplicar.


 
El conjunto de nuestros recuerdos se ha formado gracias a complejas conexiones que se dan entre las neuronas del cerebro, especialmente en el hipocampo y la corteza prefrontal.

El deterioro de la memoria


El proceso de la memoria puede verse afectado por múltiples factores. Entre ellos están las enfermedades degenerativas (por ejemplo, el Alzheimer), los accidentes cerebrovasculares, los traumatismos craneales, efectos secundarios de algunos medicamentos, períodos prolongados de estrés, abuso de sustancias, el deterioro cognitivo asociado al VIH, etc.

Algunos trastornos como la depresión, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o los trastornos de ansiedad, pueden cursar con dificultades en los procesos cognitivos.


Por otro lado, dentro del proceso de envejecimiento normal pueden darse cambios en la memoria (dificultades para recordar información que anteriormente se evocaba sin problema), el lenguaje (“lo tengo en la punta de la lengua”) así como en la velocidad de procesamiento (por ejemplo una mayor lentitud para realizar un crucigrama).

¿Podemos frenar el deterioro de la memoria?


Afortunadamente, podemos prevenir y retrasar el deterioro cognitivo. Para lograrlo debemos tener en cuenta algunas consideraciones:
  • Es fundamental cuidar nuestra salud física a través del ejercicio regular, una alimentación saludable y siguiendo los consejos médicos.
  • Importancia de la salud mental y emocional: la relajación, las actividades variadas de ocio y tiempo libre, disfrutar de los familiares y amigos, etc. además de ayudar a sentirnos felices, favorecen un adecuado funcionamiento cognitivo.
  • Es recomendable buscar asesoramiento profesional si sufrimos estrés de manera prolongada o síntomas de ansiedad o depresión.
  • Mantener una mente activa nos protege de su deterioro. Diversos estudios han demostrado que el entrenamiento y estimulación cognitiva pueden retrasar la aparición de trastornos cognitivos, así como influir en su evolución cuando ya han aparecido.

    Verónica Lamadrid
    Psicóloga Especialista en Intervención en Dificultades del Aprendizaje

 
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Envejecimiento activo y psicología

PAPEL DE LA PSICOLOGÍA EN EL ENVEJECIMIENTO ACTIVO



El concepto “envejecimiento activo” se relaciona con la capacidad que tienen las personas mayores para “envejecer bien”. Incluye aspectos como salud física y mental, independencia y participación social.

Desde la Psicología, especialmente la Psicogerontología, se ha realizado un gran número de contribuciones a la investigación e intervención en este campo.

En primer lugar, se han creado programas de estimulación cognitiva que permiten, por un lado, mejorar el funcionamiento mental, el aprendizaje o la memoria y, por otro, compensar el deterioro cognitivo. También se han aportados instrumentos de evaluación que ayudan a la detección temprana de demencias como el Alzheimer.

En segundo lugar, se ha ayudado a promover la salud emocional a través del entrenamiento en manejo de estrés, de intervenciones para prevenir o reducir la depresión, el entrenamiento en habilidades sociales, programas específicos de autoestima, salud sexual, maltrato y derechos de los mayores, etc.

En tercer lugar se realizan actividades encaminadas a promover un adecuado funcionamiento físico que permita mantener la autonomía de la persona mayor.

 

Las investigaciones realizadas hasta el momento apuntan a varios factores que favorecen el envejecimiento activo:

  • Llevar una vida socialmente activa: mantener relaciones frecuentes con familiares y amigos, o realizar actividades de ocio con otras personas.
  • Mantenerse mentalmente activo: la lectura, los pasatiempos, participar en juegos de mesa o informatizados, ir a la compra sin una lista, realizar trabajos manuales, etc.
  • Una dieta saludable: nutritiva y equilibrada, adaptada a nuestras características.
  • Control de la tensión arteria, diabetes y el colesterol.


  • Ejercicio físico regular y moderado.

  • Control de aspectos emocionales y del estado de ánimo.

Verónica Lamadrid
Psicóloga Especialista en Intervención en Dificultades del Aprendizaje
 

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